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La era de la higiene personal |
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El impacto de la limpieza. |
La higiene personal comenzó a florecer en torno al año 1915 cuando se incrementó el número de hogares en las ciudades que disponían de sistemas seguros de distribución de agua. La fabricación de jabones aumentó de manera espectacular; se construyeron cuartos de baño y lavanderías y se recomendaba a los ciudadanos que realizasen lavados frecuentes, tanto del cuerpo como de las prendas de vestir. Dichos lavados redujeron las concentraciones de microorganismos por debajo del nivel de peligrosidad. El uso de la ebullición y del detergentes revolucionó las prácticas de lavandería.
Hoy en día, hemos mejorado nuestra higiene incorporando un gran factor de seguridad, lo que se ha traducido en unos efectos asombrosos: la esperanza de vida aumentó cerca de un 40% mientras que la tasa de mortalidad infantil disminuyó en un 60% entre1950 y 1995.
Tan sólo con la higiene personal se ganó la batalla silenciosa de la salud pública en la era previa a la desinfección y contribuyó a reducir en gran medida la incidencia de las enfermedades. |
La era de la higiene personal |
Un análisis reciente de datos históricos realizado por el catedrático V. W. Greene, de la Universidad de Minessota en EEUU, sugiere que el espectacular descenso de la mortalidad infantil mundial, que pasó de 179 de cada 1000 en 1850 a 50 de cada 1000 en 1940, se puede atribuir a una asociación temporal entre el estado de la higiene personal y la incidencia de las enfermedades. El análisis de un factor común, el grado de limpieza, reflejado por el uso de jabón, continúa siendo un indicativo coherente del nivel de salud.
Los datos de 120 países muestran que cuando el jabón se usa para la higiene personal y para el lavado, el incremento gradual del consumo de <2 Kg. per cápita a >8 Kg. per cápita está estrechamente relacionado con el descenso de la mortalidad infantil.Después llegó la era de los desinfectantes, que, junto con el jabón, han tenido un duradero efecto en nosotros.
Estos datos prueban la existencia de una sinergia entre ambos y proporcionan los motivos fundamentales por los cuales la combinación de desinfectantes y limpiadores ayuda a lograr y mantener unas condiciones de vida higiénicas. No obstante, un desinfectante no tiene por qué ser necesariamente una "bomba" agresiva (por ejemplo, los típicos desinfectantes hospitalarios fuertes, como fenoles, etc.) con unas características de seguridad para el hombre y el medioambiente extremadamente bajas, especialmente si ha sido concebido para uso doméstico donde la carga microbiana es inferior a la de un hospital.
Si se escoge con detenimiento en función de unas características de seguridad adecuadas, combinadas con la acción de la limpieza, un desinfectante relativamente suave puede proporcionar resultados satisfactorios.
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Publicaciones científicas relacionadas: |
 | Greene, V.W. Avances en la higiene personal y la esperanza de vida desde 1850: asociaciones históricas y epidemiológicas (Personal Hygiene and Life Expectancy Improvements Since 1850: Historic and Epidemiologic Associations.) American Journal of Infection Control. 29 (4), p. 203. |
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