Energía: todos la necesitamos. Pero la forma en cómo la obtenemos y utilizamos no es buena para el planeta.
Los combustibles fósiles de los que depende nuestra actual forma de vida no son renovables y comienzan a agotarse. No podemos olvidar, además, que cada vez que quemamos combustibles para producir energía emitimos a la atmósfera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.
Hoy contamos con algunas alternativas a los combustibles fósiles y es importante que las utilicemos siempre que sea posible. A corto plazo, no obstante, la forma más eficaz de enfrentarnos a la amenaza del cambio climático es reducir nuestro consumo energético.
Y es aquí cuando entran en escena nuestros patrones de lavado y limpieza. Incluso con los modernos electrodomésticos, el lavado consume grandes cantidades de energía. Pero estas cifras pueden reducirse fácil y notablemente –en beneficio del planeta y de su bolsillo. Conozca: